Sudar es una función normal del cuerpo para regular la temperatura. Sin embargo, cuando la sudoración aparece en exceso sin haber hecho ejercicio o sin calor, puede ser una señal de que algo no está del todo bien.
¿Por qué ocurre la sudoración excesiva sin esfuerzo físico?
La sudoración abundante en reposo puede tener distintas causas médicas o estar relacionada con el estilo de vida. Identificar el origen es clave para darle un manejo adecuado.
Posibles causas médicas
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Estrés y ansiedad: El sistema nervioso puede activar las glándulas sudoríparas incluso en reposo.
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Cambios hormonales: Alteraciones en la tiroides, menopausia o desequilibrios hormonales pueden provocar sudoración excesiva.
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Hipoglucemia: Bajadas de azúcar en sangre pueden causar sudor frío repentino.
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Infecciones: Algunas infecciones generan sudoración, especialmente nocturna.
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Sobrepeso u obesidad: El cuerpo trabaja más para regular la temperatura.
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Efectos secundarios de medicamentos: Algunos fármacos pueden aumentar la sudoración.
Señales de alerta
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Sudoración abundante sin motivo aparente
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Sudor frío frecuente
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Sudoración nocturna constante
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Sudor acompañando palpitaciones, mareos o debilidad
¿Cuándo acudir al médico?
Es recomendable consultar si la sudoración aparece de forma repentina, es persistente, interfiere con la vida diaria o viene acompañada de otros síntomas como pérdida de peso, cansancio extremo o fiebre. Una evaluación médica permite descartar causas importantes y brindar el tratamiento adecuado.
El cuerpo siempre envía señales. Prestarles atención y buscar orientación a tiempo ayuda a cuidar la salud y prevenir complicaciones.

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