El verano invita a disfrutar de actividades al aire libre, especialmente en piscinas, lagos y playas. Aunque estos espacios son ideales para refrescarse y compartir en familia, también pueden aumentar el riesgo de algunas enfermedades e infecciones si no se toman las precauciones adecuadas.
La mayoría de estos problemas pueden prevenirse con medidas sencillas de higiene y cuidado personal antes, durante y después de entrar al agua.
¿Por qué pueden aparecer infecciones al nadar?
El agua puede contener microorganismos como bacterias, virus, hongos o parásitos. Además, permanecer mucho tiempo con ropa húmeda o compartir objetos personales también puede favorecer algunas infecciones.
El riesgo depende de factores como:
Calidad del agua
Nivel de higiene de las instalaciones
Tiempo de exposición
Estado de salud de cada persona
Aunque muchas infecciones son leves, es importante conocerlas para prevenirlas.
Infecciones más frecuentes durante el verano
1. Infecciones de oído
La otitis externa, también conocida como «oído de nadador», puede aparecer cuando queda agua atrapada en el oído.
Los síntomas más comunes incluyen:
Dolor de oído
Picazón
Enrojecimiento
Sensación de oído tapado
Molestias al tocar la oreja
2. Infecciones gastrointestinales
Tragar agua contaminada puede aumentar el riesgo de infecciones que afectan el sistema digestivo.
Algunos síntomas pueden ser:
Diarrea
Náuseas
Vómitos
Dolor abdominal
Fiebre
Por esta razón, se recomienda evitar ingerir agua de piscinas, lagos o playas.
3. Infecciones en la piel
Permanecer con el traje de baño mojado durante mucho tiempo o entrar al agua con heridas abiertas puede favorecer algunas infecciones cutáneas.
Los síntomas pueden incluir:
Enrojecimiento
Picazón
Erupciones
Pequeñas ampollas
Dolor localizado
Mantener una buena higiene ayuda a reducir este riesgo.
4. Irritación de los ojos
El cloro, la sal o algunos microorganismos presentes en el agua pueden causar irritación ocular.
Es frecuente presentar:
Ojos rojos
Ardor
Lagrimeo
Sensación de cuerpo extraño
El uso de gafas para nadar puede ayudar a proteger los ojos.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Algunas personas pueden ser más propensas a desarrollar estas infecciones:
Niños pequeños
Adultos mayores
Personas con el sistema inmunológico debilitado
Quienes tienen heridas en la piel
Personas con enfermedades crónicas
En estos casos, es recomendable extremar las medidas de prevención.
Consejos para reducir el riesgo de infecciones
- Ducharse antes y después de nadar
Ayuda a disminuir la presencia de microorganismos en la piel.
- Evitar tragar agua
Especialmente en piscinas, lagos y parques acuáticos.
- Secar bien los oídos
Después de salir del agua, inclinar la cabeza y secar suavemente la parte externa puede ayudar a eliminar el exceso de humedad.
- Cambiar el traje de baño húmedo
Permanecer con ropa mojada durante mucho tiempo favorece la irritación de la piel.
- No ingresar al agua si existe una infección activa
Esto ayuda a proteger tanto la salud propia como la de otras personas.
¿Cuándo es importante buscar atención médica?
Aunque muchas molestias desaparecen con cuidados básicos, algunos síntomas requieren valoración médica:
Dolor intenso de oído
Fiebre persistente
Diarrea intensa o con sangre
Erupciones que empeoran
Secreción en ojos o heridas
Dificultad para respirar después de nadar
Ante cualquiera de estos síntomas, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
Disfrutar del verano también significa cuidar la salud
Las actividades acuáticas forman parte de las vacaciones de muchas familias y pueden disfrutarse de manera segura si se toman medidas preventivas.
Mantener una buena higiene, elegir lugares con adecuadas condiciones sanitarias y prestar atención a los síntomas permite reducir el riesgo de infecciones y disfrutar del verano con mayor tranquilidad.

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