Las palpitaciones se sienten como latidos rápidos, fuertes o irregulares del corazón. Muchas personas las describen como “el corazón acelerado”, “saltos” en el pecho o una sensación de aleteo. Aunque en muchos casos no son graves, es importante saber identificar cuándo pueden indicar un problema de salud.
¿Por qué se producen las palpitaciones?
El ritmo cardíaco puede cambiar por múltiples razones, algunas relacionadas con el estilo de vida y otras con condiciones médicas.
Causas comunes de palpitaciones
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Estrés, ansiedad o nerviosismo: Activan el sistema nervioso y aceleran el corazón.
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Consumo de cafeína o bebidas energéticas: Café, refrescos o té en exceso.
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Deshidratación: La falta de líquidos puede alterar el ritmo cardíaco.
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Ejercicio o esfuerzo físico: Especialmente si no estás acostumbrado.
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Cambios hormonales: Embarazo, menopausia o alteraciones hormonales.
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Fiebre o infecciones: El cuerpo trabaja más rápido para defenderse.
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Anemia: La falta de hierro puede hacer que el corazón bombee más rápido.
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Problemas cardíacos: Arritmias u otras afecciones del corazón.
Señales de alerta
Es importante prestar atención si las palpitaciones vienen acompañadas de:
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Dolor en el pecho
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Falta de aire
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Mareos o sensación de desmayo
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Sudoración fría
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Debilidad intensa
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Palpitaciones frecuentes o que duran mucho tiempo
¿Cuándo consultar al médico?
Debes buscar atención médica si las palpitaciones aparecen sin causa aparente, se repiten con frecuencia, empeoran con el tiempo o vienen acompañadas de otros síntomas. Un chequeo oportuno ayuda a descartar problemas cardíacos y a detectar condiciones como anemia, deshidratación o alteraciones hormonales.
Escuchar a tu cuerpo es clave. Las palpitaciones no siempre son peligrosas, pero nunca deben ignorarse cuando afectan tu bienestar o tu vida diaria.

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