La diabetes tipo 2 es una enfermedad que afecta la manera en que el cuerpo utiliza el azúcar (glucosa) en la sangre. Es muy común en adultos, pero también puede presentarse en jóvenes y personas con factores de riesgo. Con información adecuada y buenos hábitos, se puede prevenir o controlar y vivir una vida saludable.
¿Qué es la diabetes tipo 2?
La diabetes tipo 2 ocurre cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o no la utiliza correctamente. La insulina es la hormona que permite que la glucosa entre a las células para producir energía. Cuando esto falla, los niveles de azúcar en la sangre aumentan, lo que puede dañar órganos y vasos sanguíneos con el tiempo.
Síntomas frecuentes de la diabetes tipo 2
Los síntomas pueden aparecer de forma gradual y, a veces, pasan desapercibidos. Entre los más comunes están:
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Sed y hambre excesiva.
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Orinar con frecuencia.
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Fatiga constante.
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Visión borrosa.
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Cortes o heridas que tardan en sanar.
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Infecciones frecuentes, especialmente en la piel o encías.
Si presentas varios de estos síntomas, es importante acudir a un médico para un examen de glucosa.
Causas y factores de riesgo
Existen varios factores que aumentan la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2:
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Sobrepeso u obesidad, especialmente alrededor del abdomen.
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Sedentarismo, no hacer actividad física regularmente.
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Antecedentes familiares de diabetes.
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Edad, más común en adultos mayores, pero también puede aparecer en jóvenes.
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Mala alimentación, con alto consumo de azúcares y alimentos procesados.
Cómo prevenir la diabetes tipo 2
La buena noticia es que muchos casos se pueden prevenir con cambios en el estilo de vida:
Alimentación saludable: incluye frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras. Limita azúcares y comidas procesadas.
Actividad física regular: caminar, nadar o hacer ejercicios ligeros al menos 30 minutos al día.
Mantener un peso saludable: el control del peso reduce significativamente el riesgo.
Chequeos médicos periódicos: revisar los niveles de glucosa y presión arterial ayuda a detectar problemas a tiempo.
Evitar fumar y limitar alcohol: estos hábitos aumentan el riesgo de complicaciones.
Complicaciones si no se controla la diabetes
Si no se trata adecuadamente, la diabetes tipo 2 puede afectar órganos vitales y causar problemas como:
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Enfermedades del corazón y vasos sanguíneos.
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Daño a los riñones (nefropatía diabética).
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Problemas de visión (retinopatía).
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Heridas en pies que tardan en sanar.

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