Las heridas pequeñas como cortadas, raspones o pinchazos suelen parecer inofensivas. Sin embargo, si no se atienden correctamente, pueden infectarse y causar complicaciones, especialmente en personas con enfermedades crónicas.
Cuidarlas a tiempo es clave para una buena recuperación.
¿Qué se considera una herida pequeña?
Son lesiones superficiales de la piel que incluyen:
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Cortes leves
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Raspones
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Picaduras
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Pequeñas heridas por objetos filosos
Aunque no sangran mucho, requieren cuidado adecuado.
¿Por qué es importante atenderlas a tiempo?
1. Previenen infecciones
Las bacterias pueden entrar fácilmente por heridas abiertas, incluso pequeñas.
2. Evitan complicaciones
Una herida mal cuidada puede empeorar y requerir tratamiento médico.
3. Favorecen una mejor cicatrización
El cuidado temprano reduce cicatrices y acelera la recuperación.
4. Protegen la salud en personas de riesgo
Personas con diabetes, adultos mayores o con defensas bajas tienen mayor riesgo de infección.
Señales de que una herida puede estar infectada
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Enrojecimiento que se extiende
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Dolor creciente
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Hinchazón
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Pus o secreción
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Calor en la zona
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Fiebre
¿Cómo cuidar una herida pequeña en casa?
Pasos básicos
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Lavar la herida con agua y jabón
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Secar suavemente
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Cubrir con una gasa limpia
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Mantenerla limpia y seca
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Cambiar el apósito diariamente
Evita usar remedios caseros sin indicación médica.
¿Cuándo acudir al médico?
Consulta si:
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La herida no cicatriza
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Hay signos de infección
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Es profunda o causada por un objeto sucio
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Tienes diabetes
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La herida sangra mucho o duele intensamente
Importancia de la atención médica oportuna
Una revisión médica puede prevenir infecciones graves y asegurar una correcta cicatrización, incluso en heridas pequeñas.

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