El dolor en el pecho es uno de los síntomas que más preocupación genera. Aunque muchas veces tiene causas leves, en otros casos puede ser señal de un problema serio que requiere atención médica inmediata.
Aprender a reconocer el tipo de dolor y sus características puede ayudarte a actuar a tiempo.
¿Qué es el dolor en el pecho?
Es cualquier molestia, presión, ardor o dolor localizado en el centro o los lados del pecho. Puede sentirse como:
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Opresión
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Quemazón
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Pinchazos
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Dolor que se mueve hacia el brazo, cuello o espalda
Dolor en el pecho de origen muscular
Características comunes:
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Aumenta al mover el cuerpo o al presionar la zona
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Se siente como un dolor localizado
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Empeora con ciertos movimientos o al respirar profundo
Causas frecuentes:
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Golpes o malas posturas
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Esfuerzos físicos o levantar peso
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Contracturas musculares
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Estrés físico prolongado
Este tipo de dolor suele mejorar con reposo y calor local.
Dolor en el pecho de origen digestivo
Características comunes:
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Sensación de ardor o quemazón
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Empeora después de comer
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Se alivia al eructar o con antiácidos
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Puede sentirse detrás del esternón
Causas frecuentes:
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Reflujo gástrico
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Gastritis
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Acidez estomacal
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Gases
Aunque no suele ser grave, debe evaluarse si es recurrente.
Dolor en el pecho de origen cardíaco (más serio)
Características de alerta:
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Opresión intensa o presión fuerte
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Dolor que se irradia al brazo izquierdo, cuello o mandíbula
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Dificultad para respirar
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Sudor frío
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Náuseas o mareos
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Sensación de muerte inminente
Posibles causas:
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Angina
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Infarto
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Problemas en el ritmo cardíaco
Este tipo de dolor requiere atención médica inmediata.
Otras causas posibles de dolor en el pecho
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Ansiedad o ataques de pánico
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Problemas pulmonares
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Infecciones respiratorias
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Costocondritis (inflamación del cartílago del pecho)
¿Cuándo buscar atención médica?
Debes consultar si el dolor en el pecho:
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Aparece de forma repentina y fuerte
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No mejora con el reposo
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Dura más de unos minutos
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Se acompaña de falta de aire, mareos o sudoración
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Tienes antecedentes de presión alta, diabetes o problemas cardíacos
Recomendaciones generales
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No ignores el dolor persistente
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Evita automedicarte
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Observa cuándo aparece y qué lo empeora
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Mantén control de enfermedades crónicas
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Realiza chequeos médicos regulares

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